Tortura de la crucifixión


Es un método antiguo de ejecución, donde el condenado es atado o clavado en una cruz de madera o entre árboles o en una pared; y dejado allí hasta su muerte.

Esta forma de ejecución fue ampliamente utilizada en la Roma antigua y en culturas vecinas del mediterráneo; métodos similares fueron inventados por el Imperio Persa.

La crucifixión fue utilizada por los romanos hasta el año 337 DC, después de que le religión cristiana fue legalizada en el impero romano en el 313 DC, favorecida por el emperador Constantino, pero antes de que se convirtiera en la religión oficial del imperio. Sin embargo, la crucifixión es utilizada en varios lugares hasta nuestros días.

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Tortura del sanbenito

Traje que obligaban usar a las víctimas para una celebración que se llamaba “Autos de Fé”. 

Ceremonia que duraba un día entero delante de toda ciudad. Vestidos de sambenito los hacían desfilar y luego leían las condenas; el pueblo que observaba se burlaba de ello; mientras los verdugos los ponían en jaulas que a su vez se usaban para llevarlos a la hoguera.

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Tortura de la purificación del agua


En muchos países católicos, el clero creía que las almas malditas se podían limpiar si se hacia ingerir al condenado agua hirviendo, carbón ardiendo o ambas en combinación.

Esta tortura solía producirse después de que el prisionero hubiese confesado su herejía cosa que normalmente ocurría tras haber sido previamente torturado y en muchos casos antes de ser ejecutado.

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Tortura del cinturón de castidad


Un cinturón de castidad es un cinturón o braga de hierro, cerrable con llave, que supuestamente se obligaba a usar a algunas mujeres en la Edad Media para evitar las infidelidades o deslices sexuales.
El objeto ganó popularidad en Inglaterra en el siglo XIX gracias a un libro cuyo contenido lo describía como “una de las cosas más extraordinarias que los celos masculinos hayan realizado”. El libro describe como el objeto era usado para asegurar la fidelidad de las damas que se quedaban solas en casa mientras los aguerridos maridos iban a luchar a las cruzadas.

El cinturón de castidad no puede ser usado más que durante unas horas, a lo más un par de días. De otra forma, la mujer que lo llevase moriría víctima de infecciones, abrasiones y laceraciones provocadas por el contacto con el metal. 

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Tortura del potro escalera

Se ataba a la victima estirándolo, lo más posible sobre una escalera, a continuación se le quemaba con una antorcha el costado y las axilas, el inquisidor como siempre hacia las preguntas, el suplicio de el preso podía durar días  dependiendo  de la duración del interrogatorio. 

Generalmente se morían a causa de la infección de las quemaduras o bien del dolor en los hombros o rodillas que al cabo de las horas se desmenuzaban.

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Tortura de la silla


La víctima debía sentarse totalmente desnuda sobre este sillón. Esta sufre de manera atroz mientras, el inquisidor con aire tranquilo y músculos tensos, comenzaba a realizar las preguntas al acusado, mientras un escribano tomaba apuntes de la sesión.

Si el inquisidor lo creía conveniente podía mandar al verdugo golpear al preso, lo que provocaba que los pinchos entrasen con más profundidad en la piel o incluso si el asiento era de hierro mandarlo calentar para que los pinchos al rojo vivo entrasen mejor en la piel. 

Generalmente el acusado no tardaba demasiado en admitir su culpabilidad. Dependiendo del inquisidor el preso seria llevado a la hoguera o se pudriría en un sucio calabozo expiando sus pecados.

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Tortura de las abrazaderas

Éste artilugio sofocaba los gritos de los condenados para que no estorbaran la conversación de los verdugos. 

La "caja" de hierro del interior del aro es embutida en la boca de la víctima, y el collar asegurado a la nuca. Un agujero permite el paso del aire, pero el verdugo lo puede tapar con la punta del dedo y provocar la asfixia.

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Tortura de los aplastapulgares

También conocido como pinniwinks, éstas herramientas hicieron lo mismo que "Las Botas", pero en los de los pies y las manos. El instrumento aplastaba la raíz de las uñas hasta que la sangre saliera a chorros. 

En el año 1629 en Prossneck, Alemania, dejaron a una mujer con éstos tornillos puestos de diez de la mañana a la una de la tarde mientras que el torturador y sus colaboradores fueron a almorzar. Le aseguramos que la victima se acordo del señor cada minuto de su agonía.

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Tortura del collar de pinchos

Está provisto de pinchos en todos los lados. El instrumento de la fotografía pesa más de cinco kilos, se cerraba en el cuello de la víctima, y a menudo se convertía en un medio de ejecución: la erosión hasta el hueso de la carne del cuello, hombros y mandíbula, la progresiva gangrena, la infección febril y la erosión final de los huesos, sobre todo de las vértebras descarnadas conducen a una muerte segura, atroz y rápida. 

Aparte de esto, el collar presentaba la ventaja de economizar tiempo y dinero: su función es pasiva y no requiere el esfuerzo, ni por tanto el pago, de un verdugo; "trabaja" por sí mismo, día y noche, sin descanso, sin problemas y sin manutención. Por ésta razón todavía es utilizado en algunos sitios.

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Tortura del desangrado

Se creía que la fuerzas de la brujas podrían ser controladas al hacerlas sangrar. Esto implicaba rebanar o abrir a la víctima en la cara o cerca de una vena importante.

Acusados sometidos a esta tortura perdían rápidamente sangre y se desmayaban debido a esto, comprobando que el acusado era asistido por el demonio al sacarle el alma del cuerpo para que no sufriera.

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Tortura de la picota en tonel


Era una especie de vergüenza pública que se aplicaba sobre todo a los borrachos.

Había dos clases de "picotas en tonel": las que teníaan el fondo cerrado, en las que la víctima se colocaba dentro, con orines y estiércol o simplemente con agua podrida, y las abiertas para que las víctimas caminaran por las calles de la ciudad con ellas a cuestas, lo que les producía un gran dolor debido a su gran peso.

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Tortura de las máscaras infamantes

Estos artilugios, que existían con gran profusión de formas fantasiosas y, a veces, francamente artísticas, desde 1500 hasta 1800, se imponían a quienes habían manifestado imprudentemente su descontento hacia el orden, contra las convenciones vigentes, contra la prepotencia del poder o, de cualquier forma, contra el estado de las cosas en general. 

A través de los siglos, millones de mujeres, consideradas "conflictivas" por su cansancio de la esclavitud doméstica y los continuos embarazos, fueron humilladas y atormentadas; así el poder eclesiástico exponía el escarnio público a los desobedientes y a los inconformistas. La Iglesia castigaba una larga lista de infracciones menores mediante este método.

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Tortura de los azotes

El prisionero era inmovilizado en el cepo de las manos y del cuello, dejando desnuda su espalda, en donde le aplicaban la cantidad de azotes que determinase el Tribunal. 

Su número variaba entre 50 y 200, dependiendo de la gravedad de las faltas cometidas y la consistencia física del encausado. El castigo del azote, a diferencia de los otros, no se aplicaba para obtener la confesión sino como parte de la sentencia, en los casos en que se había determinado la culpabilidad de los reos en faltas graves.

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Tortura del cinturón de San Erasmo

Los orígenes de su denomimación son inciertos, puesto que no se conocen las circunstancias del martirio de San Erasmo/Eramo/Elmo en el 303 d.C.; probablemente se trata de una alusión al "fuego de Santelmo", espectacular fenómeno electromagnético que parece revestir de fuego y centellas los palos de los veleros en ciertas condiciones atmosféricas. 

El uso y los efectos de este artefacto son evidentes y no necesitan comentarios.

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Tortura de la tortuga

Comprimir o triturar bajo una madera con peso encima (tambien llamado la tortuga) era un método común entre los ingleses. En esta foto del siglo XVI se muestra la "tortuga" con su variación de la "balanza", un tronco puesto en la espalda de la víctima para que el espinazo se quebrara bajo el peso.

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La tortura del cepo

La víctima, con las manos y pies aprisionados en las aberturas correspondientes, era expuesta en la plaza pública, donde la chusma, en el mejor de los casos, le provocaba, abofeteaba y embadurnaba con heces y orina, sustancias procedentes de orinales y pozos ciegos que se le emplastaban en boca, orejas, nariz y pelo; pero en muchas ocasiones era también golpeada, lapidada, quemada, lacerada e incluso gravemente mutilada. 

También las incesantes cosquillas en las plantas de los pies y en los costados llegaban a convertirse en una tortura insoportable. Sólo los transgresores más inocuos podían esperar librarse con no más de unos pocos cardenales. Esta tortura fue utilizada por catolicos y protestantes por igual.

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Tortura de los látigos de cadenas


No se necesitan comentarios para describir estos artilugios, que parecen más armas de guerra que instrumentos de tortura; sin embargo, látigos más o menos similares pero en gran variedad con 2, 3 y hasta 8 cadenas, provistas de muchas estrellas, o bien hojas de acero cortantes se usaban, y en cierta medida aún se usan, para flagelar el cuerpo humano.

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Tortura del garrote


Este tipo de muerte era reservada para aquellos que tenian dinero y podían pagar para no morir tan dolorosamente en la hoguera o para las víctimas cuya sentencia a la hoguera ya había sido leída pero que, después de dicha lectura, se arrepintieron. Con esto se les evitaba morir quemados vivos y todos los dolores atroces que implicaba. Además obtenian el perdón de sus pecados, lo que si bien no les servía para salvar sus vidas , si les era útil para "salvar" sus almas. 

Originalmente el garrote eran una especie de poste vertical con un agujero a través de ellos. La víctima se paraba o se sentaba delante del poste se colocaba una cuerda alredor de su cuello. Los extremos de ésta cuerda eran tiradas a través del agujero del poste y el ejecutor al extremo de esa cuerda estrangulaba lentamente a la víctima. Algunos determinaron hacer algo mas creativo y colocaron un pincho, una punta que sería conducida al cuello de la víctima, y cuando comenzaba el estrangulamiento partía las vértebras. A veces un cuchillo era utilizado en vez del pincho.

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Tortura de la cigueña


Éste es otro de los instrumentos de tortura que a primera vista no da fe de los sufrimientos que es capaz de crear, porque su misión no es únicamente la de inmovilizar a la víctima.

A los pocos minutos de su utilización sobre la persona, ésta sufre fuertísimos calambres, primero de los músculos abdominales y rectales, luego de los pectorales, cervicales y de las extremidades. Con el paso de las horas, estos calambres conducen a un contínuo e insufrible dolor en abdomen y recto. En tal situación, la víctima solía ser golpeada, pateada, quemada y mutilada a placer.

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Tortura de la garrucha



Consistía en amarrar al preso con los brazos hacia atrás, colgarlo y subirlo lentamente. Cuando se encontraba a determinada altura era soltado bruscamente, sujetándosele fuertemente antes de que tocase el piso. 

El dolor producido en ese momento era mucho mayor que el originado por la subida. Si el preso no confesaba en la segunda estrapada, le colocaban un sobrepeso en los pies a fin de aumentar el dolor

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Tortura de la uñas de gato


Grandes casi como cuatro dedos de hombre, estos artefactos, montados encima de un mango, se usaban para reducir a tiras la carne de la víctima y extraerla de los huesos, en cualquier parte del cuerpo: abdómen, espalda, extremidades, senos, etc..

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Tortura del toro de Falaris


Se atribuye la quema de seres humanos dentro de la efigie de un toro a Falaris, tirano de Agrakas (la actual Agriento, en Sicilia), que murió en el año 554 a.C.

Los alaridos y los gritos de las víctimas salían por la boca del toro, haciendo parecer que la figura mugía.

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La tortura del desgarrador de senos


Ya frías o incandescentes, las cuatro puntas desgarraban hasta convertir en masas informes los senos de incontables mujeres condenadas por herejía, blasfemia, adulterio y muchos otros "actos libidinosos", aborto provocado, magia blanca erótica y otros delitos. En varios lugares en diferentes épocas en determinadas regiones de Francias y Alemania hasta el siglo XVIII un "mordisco" con dientes al rojo vivo se aplicaba a uno de los pechos de las madres solteras, a menudo mientras sus criaturas se contorsionaban en el suelo salpicadas por la sangre materna. 

Además de la función punitiva, el desgarramiento de senos servía como procedimiento inquisitorial y judicial. 

El caso mas famoso es el de Ana Pappenheimer. Que después de ser torturada con el "strappado", Ana fue despellejada y rasgadas sus carnes con tenazas candentes y al rojo vivo, sus pechos se los cortaron, y una vez ensangrentados fueron dados por la fuerza a sus hijos, ya crecidos, en la boca.

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Tortura del tormento de la Rata




En la antigua China ya se tenía constancia del tormento de la rata, aunque fue en el occidente medieval donde se consagró. 

En esta tortura, se colocaba sobre el abdomen de la víctima una jaula abierta por su base. En el interior se encontraba la rata que venía a ser molestada por los torturadores, con fuego principalmente. 

El animal despavorido buscaba la manera que fuera para escapar y terminaba por excavar un túnel en las entrañas de la víctima.

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Tortura de la cabra

El caso del método de la cabra, que no faltaba en ninguna de las mazmorras de los castillos medievales europeos. Se ponían las piernas de la víctima en un cepo, para que le fuera imposible el movimiento, y a continuación se le untaba los pies con grasa o sal. 

La cabra comenzaba a lamer con fuerza y con la aspereza de su lengua levantaba la piel de los pies

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Tortura de los látigos


Hay gran variedad de látigos. Entre ellos, los hay de dos, tres y hasta ocho cadenas provistas de abundantes estrellas o/y hojas de acero cortante que se usaban y se usan para flagelar el cuerpo humano.

Para desollar se utilizaban látigos de muy diferentes tamaños; gigantes como "el gato de nueve colas", que podía lisiar un brazo y un hombro de un sólo golpe, o finos y pérfidos, como el "nervio de toro", que con dos o tres golpes podía cortar la carne de las nalgas hasta llegar a la pelvis.

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Tortura del empalamiento

Esta fue la forma standard de castigo a los traidores en Algiers, Tunis, Tripoli y Salee durante el Medioevo. 

Créanlo o no, una vez que la larga pica entraba por la parte posterior de la víctima y salía por su boca o su garganta, la víctima podía vivir por más de un día en este estado y era abandonada a su suerte en la planicie para que todos lo vieran.

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Tortura de la cuna de judas

La víctima era elevada sobre una pirámide y bajada lentamente, la entrepierna primero, en su cima afilada. Dependiendo del humor de los torturadores, el peso aplicado sobre el cuerpo de la víctima podría variar en este punto. La cuna de Judas era un asiento en forma de pirámide usado para la tortura.

 La víctima era puesta en la cima de ella, con la punta insertada en su ano o vagina, y luego era bajada por cuerdas. Algunas teorías sugieren que el efecto esperado era estirar el orificio por un largo periodo de tiempo, o empalar lentamente. La víctima estaba usualmente desnuda, añadiendo más humillación a la tortura.

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La mesa de torturas

Hace exactamente lo que parece que hace: la mesa estira tu cuerpo de un extremo al otro hasta que tus miembros son lentamente arrancados de sus articulaciones. 


La Mesa de Torturas consistía en una mesa de madera, rectangular redondeada, un poco elevada del suelo, con una rueda en uno o ambos extremos, con una barra fijada en uno de los extremos, en la que se sujetaban las piernas, y una barra móvil en otro extremo donde las manos eran atadas. 


Los pies de la víctima eran sujetados a un rodillo, y las muñecas eran encadenadas al otro.


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Tortura de agua

Es la única tortura Europea no medieval de nuestra lista. El agua era la favorita entre los guardias japoneses de los prisioneros de guerra durante la segunda guerra mundial. La víctima primero era amarrada con alambre de púas y su boca llenada con trapos. 


Luego, los guardias deslizaban un tubo por el pasaje nasal de la víctima y llenaban su barriga con agua. Una vez que terminaban, los guardias patearían y golpearían la parte media de la víctima hasta que su estómago reventara y se muriera.


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Tortura de los zapatos de castigo

Los zapatos eran usados a menudo junto con la picota vertical, un dispositivo que sostiene tu cabeza y muñecas en un sitio mientras estas de pie. ¿Cuánto tiempo crees que podrías pararte en la punta de tus pies antes de que tengas que descansar tus talones en esas espinas de hierro?

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Tortura del tenedor del Hereje

El tenedor del Hereje fue un dispositivo de tortura, que trataba más o menos de un pedazo de metal con dos “tenedores” de dos puntas a cada extremo así como un cinturón o cinto unido a él. Un extremo era presionado bajo la barbilla y el otro en el esternón, y la cinta amarraba el dispositivo al cuello. 

Esto inmovilizaba efectivamente la cabeza con la extensión total del cuello, causando gran dolor. Las cuatro afiladas puntas alojadas bajo la barbilla y el esternón estaban diseñadas para permitir a la victima suficiente rango de movimiento en su boca como para murmurar una confesión.

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Tortura del tamburete de submersion

Usado principalmente en mujeres (como en el caso de la mayoría de torturas pseudo-sexuales), el taburete de sumersión zambullía a su ocupante en un río tanto tiempo como las autoridades vieran conveniente. 

La sumersión era una forma de tortura y castigo que fue aplicada a las supuestas brujas. En un juicio de calvario, las supuestas brujas eran sumergidas en un tanque de agua o un pozo, y luego las sacaban despues de un tiempo, dándole permiso para confesarse. 

Si confesaba, era asesinada. Si no confesaba, la volvían a sumergir. Este proceso usualmente se repetía hasta que la víctima se ahogaba o se rendía y se dejaba ejecutar de otra forma (en la horca o, raramente, en la hoguera).

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Tortura de las botas

Las piernas de la víctima eran situadas entre dos tablones de madera y atadas con cuerdas. Entre las cuerdas los torturadores ponían cuñas que martillaban violentamente. Cada vez que una cuña era martillada, una porción muy fina del hueso de la espinilla era destrozada. 

Los atormentadores podían martillar al menos una docena de cuñas encima y debajo de las piernas. Cuando las botas eran removidas, los fragmentos de hueso caían a pedazos y la piel las piernas bajas solo servía de bolsa para contenerlos.

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Tortura de la rueda

Primero, la víctima frecuentemente desnuda tenía cada uno de sus miembros separados y atados al suelo. Sin embargo, tablones cruzados eran puestos bajo cada articulación principal como las muñecas, los tobillos, las rodillas, las caderas y los hombros. 

El torturador entonces aplastaba cada miembro y articulación con la pesada rueda de hierro reforzado. Pero esto era solo el inicio de la pesadilla. Una vez que los miembros eran reducidos a apéndices gelatinosos de huesos molidos, sangre y carne, cada brazo y pierna era trenzado en los radios de la rueda y luego era elevada verticalmente para ser mostrada. La víctima agonzante permanecía en esta posición por días mientras los cuervos y los insectos se daban un festín con el o ella hasta la muerte.

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Tortura de la dama de hierro

La siguiente es una descripción del primer uso registrado de la Dama de Hierro, el 14 de Agosto de 1515: “Un falsificador de monedas fue puesto dentro, y las puertas fueron cerradas lentamente, de modo que las espinas afiladísimas penetraran sus brazos y piernas en varios sitios, y su barriga y pecho, su vejiga y la raíz de sus miembros, y sus ojos, y sus hombros, y sus nalgas, pero no lo suficiente para matarla; y así, él permaneciera en gran sollozo y lamento por dos días, luego de los cuales moría“.

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Tortura del rompecraneos

Si alguna vez hubo un nombre que sirviera de explicación, el rompecráneos es uno de ellos. La muerte bajo el rompecráneos usualmente era algo así: Los dientes implotaban en sus cavidades y destrozaban los huesos de la mandíbula que los rodeaban. 

Luego, los ojos se salían de sus cavidades y finalmente, el cerebro salía triturado por los oídos. Increíblemente, muchas naciones aún usan una versión del rompecráneos hasta el día de hoy como una herramienta de interrogación.

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Tortura de la sierra

Este instrumento de tortura no necesita muchas explicaciones. Sus mártires son abundantes. A consecuencia de la posición invertida del condenado, se asegura suficiente oxigenación al cerebro y se impide la pérdida general de sangre, con lo que la víctima no pierde el conocimiento hasta que la sierra alcanza el ombligo, e incluso el pecho, según relatos del siglo XIX. La Biblia (II Samuel 12:31) hace mención a este tipo de tortura, en la época del Rey David. 

Este hecho contribuyo a la aceptación de la sierra, el hacha y la hoguera. La sierra se aplicaba a menudo a homosexuales aunque principalmente a hombres. En España la sierra era un medio de ejecución militar hasta el siglo XVIII. En Cataluña, durante la Guerra de la Independencia (1808-14), los guerrilleros catalanes sometieron a decenas de oficiales enemigos a la sierra. En la Alemania luterana la sierra esperaba a los cabecillas campesinos rebeldes, y en Francia a las brujas preñadas por Satanás.

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Tortura de la jaula colgante

La víctima de la foto es una de las suertudas porque la mayoría de los ocupantes eran enjaulados completamente desnudos para exponerlos al frío extremo o al calor extremo del clima. 

La mayoría de los prisioneros enjaulados eran usualmente colocados ahí solo después de haber sido sometido a otros tipos de torturas físicas extremas. Las víctimas eran dejadas en la jaula hasta que morían por el clima o de sed, lo que podía tomar semanas de sufrimiento extremo.

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Tortura de la pera

Dependia del género de la persona condenada, la pera era puesta en el ano o la vagina en su forma delgada para luego ser abierta en flor en una posición incómoda para el reo.

No hace falta decir el dolor que presentaban las victimas.

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Tortura del descuartizamiento utilizando caballos

El descuartizamiento por caballos es la Mesa de Torturas llevada al siguiente nivel y fue reservada solo para los asesinos y aquellos que habían intentado asesinar a nobles o a miembros de la Realeza.

Cada uno de los miembros del prisionero eran atados a un caballo y los caballos eran azotados simultáneamente de modo que cada miembro sería arrancado del cuerpo en un instante. Uno de los favoritos del público.

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